Hoy, la mayoría de destinos y empresas turísticas del mundo están deseando que las restricciones de movimiento terminen cuanto antes, que se abran hoteles y restaurantes y que se vuelva a activar el tráfico aéreo para volver a tener viajeros y poner en marcha el sector turístico.

El impacto de la pandemia por el Covid-19 ha sido tan fuerte en el sector turístico, que todo el mundo está deseando volver a algo parecido a la normalidad. Aunque eso llevará bastantes meses, cuando finalmente se pueda, muchos turistas estarán deseando viajar, aunque en una primera fase no serán tantos como el año pasado.

Eso nos llevará a una guerra de precios para captar a aquellos turistas que sí han decidido viajar y una lucha por crecer en el número de turistas que se reciben en el destino.

Este periodo de aislamiento nos tiene que servir, cuanto menos, para pensar en los errores que se cometieron en el pasado y tomar medidas para no volver a repetirlos.

No podemos volver a un turismo masivo que destroza ecosistemas locales, pone en riesgo valiosos recursos culturales y genera disfunciones en la vida de las comunidades locales. Por no hablar de un turismo que genera empleo, si, pero de baja calidad, mal pagado y poco estable.

Es el momento de que los destinos decidan qué tipo de desarrollo turístico quieren para sus territorios y prioricen el valor que el turismo aporta a la sociedad, más allá de su impacto económico.

En este artículo quiero concienciar sobre los impactos que el turismo puede tener en los destinos, sus poblaciones y el medio ambiente. 

Impacto del turismo

El turismo es una fuerza impresionante que produce potentes cambios en los destinos, las economías, las sociedades y el medio ambiente.

Entre los principales impactos positivos podemos destacar que es fuente de desarrollo económico y generador de empleo. Pero también es un catalizador para la atracción de inversión extranjera, la diversificación de la economía y la redistribución de la riqueza (si el desarrollo turístico está bien planificado).

Pero el crecimiento exponencial de los flujos turísticos en la última década ha hecho que ciertos destinos hayan experimentado graves consecuencias derivadas de estos mayores volúmenes de visitantes, que normalmente se concentran en un corto periodo de tiempo.

Los impactos negativos que genera el turismo se pueden catalogar en 3 vertientes: económica, sociocultural y medioambiental.

1.-Impactos económicos

El turismo puede incrementar los precios de los productos básicos y de los suministros (agua, luz, gas, etc.), que influyen en el coste de la vida de los ciudadanos locales. En general mayores flujos turísticos incrementan también los precios de la propiedad y de la mano de obra.

En el mercado laboral, el empleo turístico no siempre es de calidad o estable. Es generalmente muy estacional, poco remunerado y de baja cualificación. Sectores como hoteles y restaurantes tienen mucha rotación de personal.

En algunos destinos urbanos, influenciado por el fenómeno de las plataformas entre particulares (p2p) como Airbnb, se han generado también estos efectos:

  • Subida de los precios de la vivienda. Se produce un efecto especulativo. Muchos propietarios de viviendas que alquilaban anualmente decidieron que era más rentable alquilar por espacios cortos a turistas. El efecto es que ciertos colectivos (como estudiantes, jóvenes o familias con pocos recursos) ya no puedan acceder a una vivienda en ciertos barrios turísticos porque son muy caros o simplemente no hay disponible.
  • Los precios más bajos de estas opciones de alojamiento distorsionan el sector turístico local y presionan a la baja los precios de hoteles y otras opciones de alojamiento regulado.
  • En muchos destinos, estas viviendas turísticas ya no están controladas por ciudadanos locales, sino por grupos inmobiliarios o fondos de inversión, con los beneficios no van a la población local.

2.- Impactos socioculturales

Problemas culturales:

El turismo masivo puede también tener un efecto devastador en la cultura, destruyendo tradiciones y generando una pérdida de la identidad local. Entre los problemas que genera podemos destacar:

  • Deterioro del patrimonio histórico artístico, por un mayor uso
  • Pérdida de identidad del destino
  • Banalización de la cultura – las tradiciones culturales se vuelven un mero espectáculo, destinado principalmente a los turistas
  • Influencia negativa del turismo en valores, costumbres, comportamientos y hábitos de consumo de la población local
  • Aceleración de ciertos cambios culturales (presentes en todas las sociedades) que despojan de su significado e identidad, a los elementos culturales del destino

Problemas sociales:

El turismo masivo tiene efectos nocivos en la vida diaria de los ciudadanos o las comunidades receptoras de un destino.  En algunos casos ha generando incluso, el rechazo mayoritario de la población local, que ve cómo se deteriora su calidad de vida.

Entre los problemas que el turismo puede generar en los destinos podemos destacar:

  • Aumento de la delincuencia – mayor crimen y narcotráfico
  • Aumento del tráfico de drogas (que influye en la población local)
  • Aumento de la mendicidad y prostitución
  • Cambios en la estructura de la sociedad local, generando o incrementando las diferencias sociales
  • Congestión de tráfico y mayores atascos
  • Mayor contaminación (emisiones de CO2 y ruido)
  • Uso de infraestructuras de transporte por encima de su capacidad de carga
  • Mayor suciedad
  • Destrucción del tejido comercial de los barrios más turísticos, ya que las tiendas tradicionales se reemplazan por un comercio muy turístico, homogéneo y de bajo valor añadido
  • Ruido nocturno y actos vandálicos o antisociales
  • Destrucción de otros sectores de actividad (no ligados al sector turístico) porque se vuelven menos competitivos en relación al sector turístico
  • Problemas de movilidad: las personas mayores (que en algunos barrios turísticos suponen buena parte de la población), tienen miedo de salir a la calle y encontrarse con gente corriendo, con patinetes eléctricos o caravanas de bicicletas a toda velocidad
  • Gentrificación – Proceso de emigración de la población local de los barrios turísticos, forzada por altos precios y por falta de servicios básicos que necesitan
  • Posible colapso (en momentos puntuales) de servicios básicos de la ciudad como sanitarios, limpieza, emergencias o seguridad
  • Privatización de espacios públicos para su uso por los turistas

3.- Impactos medioambientales

El turismo masivo puede tener un gran impacto en el medio físico del destino donde se desarrolla. La mayor afluencia de público puede generar una degradación de los recursos naturales, destruyendo paradójicamente, uno de los principales reclamos para los turistas.

El turismo de masas se mostró desde sus comienzos como una gran amenaza al medio ambiente. Los grandes desarrollos turísticos provocaban que zonas protegidas o de gran valor ecológico, se urbanizaran. Ni siquiera se tuvo la visión de integrar esos recursos naturales en el desarrollo turístico, para que fuera más armonioso.

Pero el turismo de masas no solo influye en la pérdida de espacios naturales. También genera una sobreutilización de recursos hídricos (agua), genera problemas al tener que gestionar una mayor cantidad de residuos (sólidos y líquidos) y genera una mayor contaminación por el uso intensivo de medios de transporte y el aire acondicionado en hoteles y otros proveedores turísticos.

El turismo genera cambios en el paisaje por la construcción de complejos deportivos, campos de golf o puertos marítimos.

En definitiva, el turismo, sobre todo el masivo, tiene un impacto muy negativo en la biodiversidad y en la pérdida de hábitats autóctonos. Erosiona el suelo, genera una sobreexplotación de recursos naturales como el agua o los alimentos, genera polución y pone en peligro la conservación de especies autóctonas.

Impactos en la biodiversidad y el medio natural

Son varias las áreas vulnerables donde el impacto del turismo masivo puede ser mayor en la biodiversidad.

Efectos sobre la flora y fauna:

  • Modificación y destrucción de hábitats de flora y fauna terrestre y acuática (tanto autóctona, como visitante durante sus migraciones)
  • Pérdida de gran número de especies de plantas y animales
  • Mayores niveles de caza legal y furtiva
  • Introducción de especies exóticas, que terminan desplazando a las locales
  • Deforestación, ya sea por la tala de árboles para la explotación maderera como para habilitar estas zonas para la agricultura o el turismo
  • Destrucción o masificación de zonas ecológicas de alimentación, reproducción o anidación de diferentes animales, lo que cambia sus patrones de comportamiento o les hace irse a otro sitio. Esta situación resta valor ecológico al destino
  • Alteración de dunas costeras
  • Vertidos incontrolados al mar que destruyen la flora y fauna marina

Por otro lado, tenemos la erosión y el daño causado al medio físico, destacando:

  • Erosión del suelo, que puede provocar corrimientos de tierra en épocas de lluvias (poniendo en peligro asentamientos humanos) y reducir la productividad agrícola y ganadera
  • Pérdida de espacio público en las costas, privatizando el litoral a favor de hoteles y proyectos turísticos. Esto bloquea el acceso de la población local a sus recursos naturales
  • Uso excesivo de recursos hídricos para consumo, actividad agrícola o para equipamientos turísticos como piscinas y campos de golf. Esto puede llevar a la pérdida de acuíferos y a restricciones en el uso de agua durante ciertos periodos de tiempo
  • Obstrucción de cauces naturales de agua superficiales y subterráneos. Muchas veces se construyen hoteles y complejos turísticos sobre antiguos cauces de agua, que actualmente están secos. El problema es que, en ocasiones, cuando hay tormentas importantes, el agua vuelve a circular por los antiguos cauces, lo que genera inundaciones y deslizamientos de tierra

Otro gran impacto del turismo es la contaminación que genera y su efecto en el cambio climático, sobre todo de aviones y barcos. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo la aviación supone más de un 2% de todas las emisiones mundiales de carbono. Y algunos estudios indican que viajar en barco produce las mismas emisiones que viajar en avión.

Diferentes tipos de contaminación que puede generar el turismo:

  • Polución de agua potable – que puede generar infecciones y enfermedades, tanto a los turistas, como a la población local
  • Contaminación de suelos y acuíferos de agua por emisiones (aguas residuales, aceites, lubricantes e hidrocarburos)
  • Polución del mar por diversas fuentes:
    • Vertidos industriales contaminantes
    • Gasóleo de las barcas recreativas
    • Presencia de plástico que no es biodegradable
  • Contaminación ambiental, generada tanto por el mayor número de coches, como por la construcción de recursos turísticos.

Conclusión

Con este artículo no quiero decir que el turismo genere todos estos impactos negativos en todos los destinos.

Pero si que tenemos que ser conscientes del impacto que el turismo masivo genera en las comunidades receptoras y en el medio ambiente. Los impactos positivos generados por el desarrollo económico y la generación de empleo no compensan si a cambio se destruye la naturaleza, se agrava el cambio climático y afecta a la calidad de vida de las comunidades locales.

La planificación turística tiene que establecer la sostenibilidad como el eje fundamental sobre el que planificar el desarrollo turístico.

Si no, volveremos a caer en los mismos errores del pasado.

 

Saludos,

FacebookTwitterlinkedinInstagram

 

 

0 Comments